viernes, 30 de agosto de 2013

Me tinca


Y ella pedía que le recomendara un libro…

- No te hagas el sordo, ya me escuchaste.
- Sí, pero no sé si pueda darte en el gusto esta vez.
- No te compliques tanto. – Le dio un beso con gran ternura, así como los que dan las madres a sus hijos cuando han dicho o hecho algo gracioso. Con el mismo cariño que se entrega cuando se sabe que uno está ante un alma inocente.
- Es que recomendar es enseñar hasta cierto punto. Si te aconsejo leer algo es por que ya lo leí y además me produjo sensaciones positivas, aprendizaje o algo por el estilo. Mínimo algún provecho de cualquier tipo.
- Pero eso es simple, ¿O no?
- No tan simple, nos conocemos desde hace muy poco. Te quiero mucho y me encanta que estemos juntos. Si te idealizo un libro puede que tú encuentres que en algún matiz difiere con tu punto de vista del mundo y de cierto modo te decepcione, y no me refiero al libro.
Ella le miró con cara de sorpresa.
- No lo había pensado de ese modo.
- Bueno yo sí, pero si te sirve de algo ese libro rojo tiene una bonita ilustración de portada, no es excesivamente largo y además es de un buen autor.
- ¿Elijo ese?
- A mí me tinca.
- ¿Sabes? A mí también.

martes, 27 de agosto de 2013

Línea Directa


He estado tratando de comunicarme con él desde hace mucho tiempo, pero ningún intento ha sido eficaz para tal fin. Las primeras veces simplemente le hablaba desde el lugar en que estuviera, sin embargo, tratándose de un método carente de sentido desistí de usarlo luego de algunos años.  Hice un análisis FODA explicando por que no sería efectivo e imprimí mil copias para enviarlas a mis amigos y vecinos.
Aún así, seguí  siendo testigo de las personas que continuaban llamándolo desde todos los lugares y rara vez aparecía. Pensé en las probabilidades de que por azar, no hubiese logrado verlo, tomé la calculadora y el número resultante fue extremadamente bajo.
Como no logré mi objetivo, insistí con otro medios disponibles. Comencé a frecuentar lugar otrora inhóspitos y desconocidos, jamás apareció aunque le llamé a voz viva. Traté de buscar números telefónicos utilizando la gematría para develar algún mensaje oculto. Revisé carátulas de discos por si alguna pista aparecía. Nada.
Le escribí un par de emails a casillas con nombres que pensé podrían ser el suyo, a pesar de ser tan obvias muchas ni siquiera existían. Me junté con más amigos con el fin de observarle aparecer, quien sabe a fuerza de que artilugio, de improviso. Pero no se presentó.
Hablé con mucha gente, de todo tipo, que decía haber sentido su existencia y su presencia. De lo más heterógeneos, no parecían conformar un grupo con alguna característica que los uniese. Todo lo contrario, y así como sus maneras de referirse a él, como las de comunicarse, como las de posicionarlo en su vida eran de lo más variado. Finalmente estas charlas lograron confundirme en demasía más que otra cosa. Salí de la aventura con más dudas que certezas.
Fui a los ladrillos en su búsqueda, pero además de encontrarme con una arquitectura preciosa y de lo más respetuosa por las proporciones de la antigua ley pasada; no encontré nada relevante.
Marqué números al azar en mi teléfono, empezaba a conversar con las personas al otro lado y en cuanto revelaba las intenciones de mi llamada cortaban de inmediato y con gran violencia en el discurso.
Me quedé mirando al cielo por horas, casi sin respirar. La idea era tener alguna visión, que las nubes se transformasen, que el sol dejara provisoriamente de brillar. Nada. Ni siquiera alguna alucinación producto de tal exposición al sol, nada en lo absoluto.
Fui a tomar un baño cerca de las tres de la mañana a un concurrido río, aparte de que me empezaron unos retorcijones terribles, no percibí nada especial.
¿Cómo contactarme con él? No lo sé, en el algún momento creo que dejé de caerle en gracia y me abandonó por completo. No tengo línea directa con aquél al que llaman Dios. Y quise contarle a todo mundo, redacté un millón de cartas y las envié a todas partes del mundo. Siendo omnipresente supongo recibirá alguna.

lunes, 19 de agosto de 2013

Instantes eternos de dos amantes que se odian


Del latín proviene, y también del griego. Es una expresión que, en apariencia, carece de lógica o sentido y llega hasta al absurdo. Es la creación de un nuevo significado a partir de ideas irreconciliables e inclusive mutuamente excluyentes.
Figuras antitéticas se unen y conciertan para compartir un contexto y crear, aún cuando el significado formado esté ajeno a racionalidad, nuevas realidades distantes de la realidad inmediata.
Esta figura nutre a la literatura ascético-mística, usualmente para describir estados espirituales profundos de epifanía y éxtasis. Los significados se contraponen para dar a conocer estados mentales de alta subjetividad y dotados, no en pocos casos, de la pérdida de uno o más de lo cinco sentidos o bien, el arrebato total del sentido de realidad.
Te pienso, me pienso en el pasado y eso fuimos. Un oxímoron retórico que creo algo explosivo que se fue de todo control para ambos, una mixtura preciosa que finalmente explotó y nos alejó al uno del otro.  Punto ciego para ambos, luego de nuestra unión y la posterior separación pudimos llegar a ser quienes somos. Paradoja pura, no te necesito ni tú a mí en esta época. Pero fue lindo experimentar y experimentarte y experimentarnos en ese pasado momentáneo e infinito.
Superamos toda antinomia posible, dijimos estupideces muy inteligentes en ese período. No tuvimos limitación alguna en nuestro razonamiento, por que la conjetura lógica ni siquiera nos afectaba en ese precioso lugar que era el amor. Fuimos una discontinuidad dentro del campo del pensamiento, solo podíamos comprobarnos a nosotros mismos como válidos antes el mundo y el resto importaba en realidad muy poco.
Que alguien le explique a Kant su equivoco, que alguien encare a Heidegger sus errores. Nietzsche, eres un lego en los asuntos del corazón. Leibniz, pensaste querer a alguien pero jamás te enamoraste. Yo sí.

Mujer, fuimos una paradoja. Pero una hermosa.

Paradoja ¿Puedes negar que eso fuimos?

viernes, 16 de agosto de 2013

Décima por la mujer...

Como diosa la defino,
es mujer muy buena moza,
en ella no veo cosa
que no tenga porte fino.
Por eso, digo con tino,
que ella perfección ha sido;
lo malo es que ha elegido
un error portar en mano,
ese triste ser humano
al que le llama marido.

P.D.: Me quedó asonante, ¿Y?

jueves, 8 de agosto de 2013

Muro


El muro derribaré al momento,
acabaré con este tan horrible
luto, de llevar casi imposible,
abismo que sume en el tormento.

¡Ayúdenme! Fuego, tierra, mar, viento
a romper el hechizo impasible,
a quebrar esta suerte tan terrible,
acompáñenme, furiosos, elementos.

El encierro llevó mis letanías,
nadie escuchó mis mil quebrantos;
si pemanezco aquí: ¡Agonía!.

Tu voz amor, es única eufonía
que cura soledad y desencanto;
si te marchas de aquí: ¡Agonía!