miércoles, 3 de junio de 2026

Mecenas

Fueron semanas en que tuvo el lienzo, prácticamente, escondido. Fuera de su vista. Oculto, aunque no quería reconocerlo, detrás de obras que no eran urgentes, importantes, exigentes en lo artístico o, simplemente, atractivas para él.

Cada mañana recordaba la severidad de su mecenas al pedirle avances.

Al mediodía les costaba comer el más mínimo bocado, la garganta se le apretaba.

Por las tardes se recriminaba su falta de disciplina.

Por las noches, solo por calmar la conciencia, se castigaba un poco, de la boca hacia afuera, lanzando insultos cuando se miraba al espejo antes de ir a la cama.

Esto se transformó en su rutina.

Evitaba, por tanto, salir del taller. Salvo que fuese estrictamente necesario.

Compraba lo indispensable en el pueblo y volvía a recluirse con gran diligencia.

A tanto llegó el encierro auto impuesto que su mecenas pensó, faltando solo un par de jornadas para la entrega del proyecto más importante de la carrera del pintor, que la muerte del talentoso artista era una realidad concreta.

Acudió a visitarle.

En el taller el silencio era casi absoluto.

Ante la quietud reinante el mecenas entró, sin golpear la puerta.

Allí estaba el pintor, dedicado de lleno a la tarea.

Parecía más productivo que nunca, pintando a toda prisa.

Desplegaba una paleta de colores exquisita, con matices y texturas del todo realistas, consiguiendo movimiento y calidez en sus trazos, plasmando en la tela una increíble postal, igual de genial que espeluznante.

Apenas sintió la ajena presencia, el pintor espetó: “No recuerdo desde cuándo, pero un espíritu desconocido está guiando esta mano mía”.

En seguida, con todo el peso de su cuerpo, el pintor se estrelló contra el piso en un desmayo tan aterrador como su póstuma obra maestra.

sábado, 23 de mayo de 2026

Pies

Me cargan los pies…

Verlos.

Tocarlos.

Imaginarlos.

El colmo, olerlos…

A todo eso súmale que la desgraciada naturaleza me ha dado dos.

No solo detesto los míos.

Detesto todo tipo de pies.

Los pies y las cuotas.

Los pies de página.

Los pies y los dividendos.

El pie de metro.

El pie-nso, luego existo.

Los archi-pié-lagos...

Incluso, a veces, odio un poco el pie de limón.

sábado, 21 de febrero de 2026

Tricahue Soy


Hoy me llaman barranquero,

tricahue los más antiguos,

me distinguen por mi pecho

de carmín y amarillo.

 

Tricachue soy,

sí, ay, ay, ay,

Tricahue soy.

 

Aunque verdosa es mi capa,

soy azul, igual que el cielo,

cuando se extienden mis alas

y las acaricia el viento.

 

Tricachue soy,

sí, ay, ay, ay,

Tricahue soy.

 

Me poso sobre las ramas

duras semillas engullo,

las rompo con pico y patas,

símbolos de estoico orgullo.

 

Tricachue soy,

sí, ay, ay, ay,

Tricahue soy.

 

Solo una  pareja tengo

con ella construyo el nido

y en bandada me establezco

donde chocan muro y río

 

Tricachue soy,

sí, ay, ay, ay,

Tricahue soy. 

Texto de la canción ganadora del Festival del Loro Tricahue de Los Queñes, Romeral, 2026