Me cargan los pies…
Verlos.
Tocarlos.
Imaginarlos.
El colmo, olerlos…
A todo eso súmale que la desgraciada naturaleza me ha dado
dos.
No solo detesto los míos.
Detesto todo tipo de pies.
Los pies y las cuotas.
Los pies de página.
Los pies y los dividendos.
El pie de metro.
El pie-nso, luego existo.
Los archi-pié-lagos...
Incluso, a veces, odio un poco el pie de limón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario