viernes, 6 de noviembre de 2015

Dado

Dudo del dado
que rueda en mis dedos.
Rueda que rueda,
rizo tras rizo.
Rueda, cual rueca,
con hilo y sin hilo.
Rasa es la traza
que trae tu recuerdo.
Rozo tu risa
de rosa y romero.
Roca risueña,
Quererte no quiero.
Dudas, mil dudas,
del ¿dónde? y del ¿cuándo?.
Ruedo que ruedo,
rizo tras rizo.
Ruedo y azoto
sin sacro sosiego,
surco, salto,
y también brinco
sobre suelos siniestros
sin suerte o sazón,
que me entreguen consuelo.
Dictas la duda,
con recto silencio,
decreto solemne
de muerte;
precepto.
Rizo tras rizo
ruedo que ruedo…
Yo soy el dado

que rueda en tus dedos.

martes, 3 de noviembre de 2015

Conversaciones telefónicas de la esposa de un voluntario


- … Le prometiste a tu hijo, TU-HI-JO, que ibas a estar acá para su cumpleaños y de nuevo va a tener que abrir los regalos solo conmigo… No, no, no... Escúchame, no tiene la culpa el niño de haber nacido en verano…Bueno está ¿Qué culpa tengo yo de que se esté incendiando el cerro?, ¿A ver? A veces pienso que quieres más a tus mangueras que a nosotros…

viernes, 30 de octubre de 2015

Komarov

Sé que Soyus no está listo,
Puedo, contando sus fallas,
Llegar a más de doscientas.
El gobierno no escuchó súplicas,
Las plegarias inútiles.
Sé que comienza
Un sacrificio humano.
Seré un desconocido para el mundo.
Mi nombre no será oído jamás,
La misión que emprendí
Vergüenza nacional,
Seguramente,
Un secreto bien guardado.
Me preguntan,
Me interrogan,
Errática y desorganizadamente.
Pierdo la calma,
Es su culpa mi destino.
Ellos lo sabían,
Todos lo sabemos,
Los sistemas no están listos.
Los paneles no alimentan los circuitos,
Maniobrar se hace complejo,
Sube la temperatura
Tanto dentro como afuera.
Llamaradas por doquier,
El oxígeno se fuga
Y el colapso es inminente.
13 vueltas al planeta,
Que me han parecido eternas.
Vertiginosa es la caída,
Son mis palabras violentas,
La velocidad sacude
Todo lo que soy.
Hacen preguntas absurdas
Que muy poco es lo que ayudan.
Fallas del paracaídas,
Los tacómetros superan
Las 600 millas hora.
Cambiará, luego, la Historia;
Cuando el Coronel Vladimir,
Sin quererlo, aviste Tierra.

Día 24
Mes de Abril

De 1967.

martes, 27 de octubre de 2015

Mucho más tiempo me queda

El tiempo es mi compañero
y me mantendré en la empresa
de quererte sin sosiego
engalanada doncella.
Mucho espero, más espero
en mi cándida inocencia,
Espero con el reloj
firme asido a la muñeca,
quien  me entrega sus tic-tacs
y una falsa reverencia
casi, creo, se esta burlando,
al medir mis horas yertas,
nada tiene que perder
que siempre tiempo le queda.
Aunque digas que no quieres
mi cariño y lisonjeras
caricias, mimos o arrullos,
que en otros tiempos te diera
me quedaré todo el tiempo
para cumplir mi tarea,
que si el reloj tiene tiempo;
mucho más tiempo me queda. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Variaciones del sueño V

Saco las llaves y trato de apuntarle a la chapa del 415, las llaves están pero la chapa no existe. Busco la manera de entrar y cuando dejo de forcejear con la puerta, esta se abre de par en par. Un olor espeso me revela que dentro del lugar hay muerte. Cubro mi cara con el fin de soportar tal hedor. Las luces están encendidas en todos los cuartos.
En el suelo dos cuerpos sentados mirando hacia la entrada, situado a la izquierda uno femenino a la derecha uno masculino.
El cuadro es aterrador. El hombre tiene una venda en los ojos, la lengua fue roída por algún animal. La cabeza presenta agujeros como si hubiese sido taladrada y las manos están podridas desde antes de su muerte; seguramente, pienso, no era alguien acostumbrado a hacer cosas por sí mismo. Los pies descalzos y manchados con un barro musgoso, como si hubiesen estado sumergidos en el agua marina por siglos. En una de las piernas hay un grillete inmenso que para mí es imposible de mover. Una de las manos está esposada al radiador del agua caliente del sistema central de calefacción.
A su lado la colorina mujer, con un vestido azul marino con puntos blancos. Los dientes podridos. El estómago repleto de pequeños gusanos blancos que van y vienen, sacan sus cabezas, se asoman y vuelven a la tarea de devorar ese corrompido cuerpo. Los ojos no están, pero sospecho que estaba ciega previamente a que su vida acabara. Sus manos regordetas están infladas y en su piel se evidencian marcas de golpes recibidos con frecuencia, marcas que calzan a la perfección con el tamaño de las manos del hombre.
No sé de donde, pero aparecen los niños. En realidad adultos como yo y conversan entre ellos como si no me vieran.
- Mamá lo eligió mal y mira como terminó. – Dice ella
- Pobre de mamá, tan viva y tan llena de energía y sufrir así. –Dice él.
- Y con tanta gente que de verdad la quería. - Dicen ambos.
A ella la conocí, bastante más que a él. Me merece respeto y la tapo con el pequeño pañuelo que tenía sobre el rostro para protegerme. Súbitamente crecey logra cubrir su cuerpo entero. Me llama la atención el porque de quedarse allí, el tipo no podía huir porque alguien se vengó de la traición de la fue víctima; pero ella podría haber elegido ponerse de pie y salir de allí.

Llegué tarde, no pude hacer nada por ella estando tan cerca y a pesar de haberla querido y quererla tanto. Suelto un par de lágrimas, pero mi vida sigue. No volveré al 415.

jueves, 22 de octubre de 2015

Diómedes in the sky with diamonds

Llegué a la Casona.
Diómedes estaba parado estorbando la entrada de todo mundo. Miraba hacia el cielo como si estuviera observando una ópera o una película de cine arte del siglo pasado. Se movía y participaba del espectáculo, agitaba los brazos como si fuera un barrista de estadio alentando al equipo de SUS_A_MO_RES .
Me tenté y me puse a su lado a mirar hacia arriba.
Hizo un ademán aprobatorio con la cabeza, sin decir nada.
Serú Girán sonaba en la lontananza.
(Todo el mundo puede ver un camino para recorrer).
No vi nada.
Diómedes con sus manos me indicaba que esperara, que había que tener paciencia. Forcé la vista y nada. Quizá era el Sol que con su poderoso manto había eclipsado mis ojos.
A él parecía gustarle lo que sucedía en el cielo, aunque siempre me costó entenderlo admiraba enormemente su creatividad y su modo de ver, en los detalles, mundos completos.
(Todo el mundo puede ser un camino para crecer).
En cuanto a estilo, pensaba que estaba por debajo de él. Fue una conversación que tuvimos hace mucho tiempo la que me hizo darme cuenta de que nadie podía reinterpretar el mundo como él. Antes de que lo diagnosticaran, antes de que dejara de escribir todos éramos conscientes de su genio. El resto de nosotros o le copiaba a el u otro.
(Con tu cara de jarrón y tu mundo hecho de clichés).
Era algo que sucedía a menudo, cosas o ritos naturales para él se transformaban en una fuente de inspiración para los muchachos. Cuando comenzaron a llegar los demás ni siquiera me di cuenta en que momento se formó ese grupo tan grande. Algunos pasaban y seguían de largo, otros se quedaban un rato y se aburrían algotros como nosotros nos quedamos toda la mañana detrás de Diómedes. Director de la muda orquesta seguía efectuando sus coreografías hacia la cortina azul.
Queríamos sentir algo como lo que sentía él.
(Tengo la esperanza de encontrar un sonido).
Pasó la hora del almuerzo y traté de acercarme para preguntarle que era lo que disfrutaba tanto, nos íbamos a quedar sin comer si no nos apurábamos. Si cerraban La Picá, el hambre en el estómago o en el bolsillo serían las únicas alternativas.
No pude preguntar…
Cuando me puse a su lado extendió una mano en alto, apuntó a una coordenada imprecisa en medio de dos nubes y luego me miró. Con sus expresivos ojo, Diómedes me invitó a mirar ese inexacto punto.
Forcé la mirada y nada vi…
Bajó su brazo con gran fuerza y me dio un soberbio manotazo en plena nuca. Las carcajadas salían de todo poro de su cuerpo.
Se fue corriendo a toda velocidad y no le vimos hasta dos días después.
(Te imaginas el lamento de la gente y su manual).