Y después de que ella le confesara su amor hizo falta solo
un emoticón de parte de él para que dejaran de hablarse.
lunes, 18 de diciembre de 2017
viernes, 15 de diciembre de 2017
Guitarra chillona
Cada Miércoles pedía lo mismo: una paila de huevos revueltos
con un par de rebanadas de pan de molde bien tostado, un jugo de naranja y un té
de caramelo. Leía el periódico de atrás hacia adelante y al llegar a la portada
volvía al final para revisar su horóscopo y resolver los sudokus.
Abría el pequeño estuche que siempre traía y sacaba una
guitarra chiquita y chillona de cuatro cuerdas. Nunca grabé sus composiciones,
me conformaba con oírlas así, sin editar, siempre era una sorpresa el como iban
a sonar después.
Era agradecido, a cambio de reservarle la mejor mesa y encargarme
de que nadie le molestara me regalaba sus discos autografiados, algunos libros
y la última vez que lo vi me obsequió la guitarrita. Aunque habían pasado años
de esta rutina recién allí vine a saber que se llamaba ukelele.
martes, 12 de diciembre de 2017
sábado, 9 de diciembre de 2017
Spaghetti
El Jefe y el chico estaban sentados en la gran mesa de
reuniones ocupando solo una esquina de la mesa. En ese tiempo yo era su
guardaespaldas y podría decir que uno de lo miembros de la familia en que más
confiaba, solo por esa razón es que pude presenciar lo que estoy relatando
ahora.
Creo que Sebastián andaba por los ocho o nueve años, nada
más. Para su edad era un chico muy compuesto, demasiado obediente, pero
asombrosamente inteligente y suspicaz.
Era el elegido, sin duda. El resto de los nietos del jefe o
no presentaban el carácter necesario o eran mujeres, por lo que las descartó de
plano.
El chico sabía lo importante que era ese almuerzo con el
Jefe, no emitía palabra. Con timidez y muy parcamente respondía las preguntas
que le eran formuladas.
Cuando por fin llegó el plato de fondo, unos spaghettis con
bolognesa, esperó a que su abuelo hiciera todo primero. Ponerse la servilleta,
usar el salero, beber el primer sorbo de soda, tomar el primer pan. Muy astuto
de su parte.
Como estaba nervioso, manchó su camisa con un poco de salsa.
Su abuelo le habló así:
- Sebastiano, hay dos formas de comer spaghetti. Una es
girando el tenedor hacia dentro y otra es girándolo hacia afuera.-
El chico prestaba atención y sus glaucos ojos parecían
crecer.
- La primera es conservadora, pulcra, y muestra respeto a
tus invitados. Si alguien se ensucia solo serías tú, por consiguiente, no
tendrás grandes problemas con tus comensales. Si eres pausado jamás lamentarás
nada. Es la forma más tranquila de comer.-
El chico ni siquiera pestañeaba, en cambio el Jefe no le miraba
directamente.
- La segunda es más atrevida. Girando los cubiertos hacia
afuera jamás te mancharás a ti mismo, pero puedes hacer que la salsa se esparza
en la vestimenta de tus huéspedes cuanto quieras. Parece osado, atrevido, pero
a veces hay que serlo. En ocasiones vale la pena solo pensar en ti mismo… Y en
la familia, lo más importante es la familia. Así como para comer spaghettis hay
dos modos, también hay dos formas de vivir la vida.-
El Jefe guardó silencio, se limpió la boca y llenó
nuevamente el vaso del muchacho, que había dejado a esas alturas su plato
limpio.
- Sebastiano, ¿Cuál de las dos formas de vivir escogerás? –
El niño titubeó, solo un poco.
- La segunda. – Espetó.
Su abuelo me hizo la señal esperada, me quité la cartuchera
y dejé la Colt sobre la mesa, muy cerca del niño.
- Buena elección.- Señaló con una gran sonrisa, su abuelo.
martes, 5 de diciembre de 2017
Secretos del negocio
Las líneas no son para nada importantes, en comparación con las intersecciones.
sábado, 2 de diciembre de 2017
El entierro de Antuco
En un lugar solitario,
dice haber visto la gente,
animales que aparecen
y se van rápidamente.
Antuco es la referencia
de un suceso misterioso
que, por ser maravilloso,
no puede explicar la ciencia.
Quien sufrido ha la experiencia,
cuenta un hecho extraordinario.
Cuando hay nocturno escenario
aparecen animales,
que son sobrenaturales,
en un lugar solitario.
Poseen la forma de un perro,
según dice la leyenda,
capturarlos es la senda
para dar con un entierro.
Fácil es caer en yerro
con las bestias inclementes;
aunque te atrinquen los dientes
humo se hacen al instante,
y esa conducta constante
dice haber visto la gente.
Los ancianos, que más saben,
como consejo recuerdan
que atarlos con una cuerda,
al cazarlos, es la clave.
Ninguna duda les cabe,
si las fieras desvanecen;
dicha pista permanece
para un gran tesoro hallar,
que es lo que deben cuidar,
animales que aparecen.
Si deseas emprender
esta atrevida misión,
Bío-Bío es la región
a donde ir es menester.
Quizá te ha de sorprender
encontrarlos frente a frente
legendarios, sorprendentes
hostiles y prodigiosos,
se dejan ver portentosos
y se van rápidamente.
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