No sabía cómo redactar una carta de motivación.
Leyó sobre el asunto, se informó
bastante, estudió, preguntó a varios de sus colegas.
Pospuso la tarea por varios días,
en los que se sorprendió engañándose a sí mismo. Jjustificando su procrastinación,
aplazando el sentarse a escribir, postergando el enfrentarse a la hoja en
blanco, posponiendo la elaboración del importante documento.
Un par de semanas después, por
fin, logró concretar la tarea. Fumó un cigarrillo, otros después. Sacó a pasear
al perro, ordenó la terraza, podó los árboles, lavó la ropa, hizo el aseo de la
cocina, escuchó a Led Zeppelin, jugó un rato con el gato, preparó algo de comer…
Terminada la jornada leyó la
carta.
No estaba motivado.
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