- No cometan el error de verlo como una obligación. No eso, no va por ahí. Cuando lo vean como una obligación, un deber, una tarea… Hasta ahí no más llegamos. En ese momento van a sentir el peso sobre sus hombros y la espada de Damocles sobre vuestras juveniles cabezas.-
El profesor
hablaba con total soltura y emitía un aura contagiosa.
- Véanlo
como una necesidad, cuando necesiten hacerlo, aplíquense. Pero porque Uds.
quieren. No lo hagan solo por cumplir, no se pongan metas de tiempos o un
objetivo. Hagan lo que les gusta, caminen por la playa… Aprovechen que la que
tienen aquí está muy linda… Salgan a pasear a su perro. Fumen algo…- Hizo el
gesto de llevarse un porro a la boca, sin que el resto del cuerpo docente
pudiera advertirlo, sacando risas a todo el auditorio.
-
Disfrútenlo, no importa la hora que sea, donde estén, si están solos o
acompañados; háganlo cuando se sientan bien para agradecer, háganlo cuando se
sientan mal, como terapia. Pero HÁGANLO! A hacer se aprende haciendo.
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